Día 18 – De San Antonio de los Cobres a La Poma

DESDE SAN ANTONIO DE LOS COBRES HASTA EL ABRA DEL ACAY Y LA POMA (SALTA).

 Súper descansados iniciamos nuestro día en San Antonio de los Cobres (3760 msnm) con 15°, un poco de viento y con toda la buena intención de recorrer 43 km hasta llegar al punto más alto de la RN 40: el tan temido Abra del Acay (4972 msnm).

Después de dar periplos para salir de la ciudad debido a la inexistencia de señalización, tomamos la RP 51 en dirección a Salta Capital, la cual se encuentra totalmente asfaltada y en excelente estado, al menos durante los 13 km que nos llevan al cruce donde, girando a la derecha, se ingresa a la RN 40 (tramo de ripio).



Al ingresar a la RN 40 (3857 msnm), vimos un cartel que nos indicaba que por esa ruta íbamos hacia La Poma, Payogasta y Cachi, y, unos metros más adelante, un mojón señalaba que ya estábamos en el km 4630.


A los 20 km —es decir, 7 km después de haber ingresado al tramo de ripio— encontramos un cementerio bastante grande en medio de la nada; ya estábamos a 3940 msnm y cada vez más cerca de la montaña.

A los 27 km ya estábamos a 4150 msnm, es decir, habíamos ascendido 390 m.

Alejandra se entretenía dejando mensajitos para el maratonista Javier Lucca.

Cruzamos un cartel que sugería tocar bocina en las curvas, indicio que comienza un tramo peligroso. Y solo 1 km más adelante ya se encontraba el cartel que indicaba el inicio del durísimo ascenso (literalmente), debíamos subir otros 822 m en tan solo 15 km para alcanzar los 4972 msnm: ¡una locura!



Alejandra me alcanzó en el km 30 (4432 msnm); estacionó en una calzada que hay de cruce.

Le puse unas piedras en las ruedas traseras, por las dudas, porque la pendiente era muy inclinada, mientras hacíamos un breve descanso y admirábamos el increíble paisaje.




Retomé el recorrido en bicicleta mientras mi coequiper se quedó un poco mareada por la altura y la dificultad de la ruta (angosta y extremadamente inclinada).

Subí aproximadamente 1 km cuando empecé a sentir ganas de vomitar; en ese momento, paré para tomar agua, hice clic y me pregunté: “¿Qué estoy haciendo?”

Dejar a Alejandra sola con los mareos era una mala decisión; este viaje nunca fue un desafío ni una competencia, sino la aventura de viajar y conocer de una manera atípica, disfrutando el recorrido en cámara lenta.

No tenía sentido ponernos en riesgo para llegar pedaleando hasta la cima.

Doy la vuelta y comienzo a bajar para alcanzarla. La encuentro sentada en una piedra y, en cuanto se levanta, le digo que colguemos la bici y continuemos en la camioneta.

Veo en su mirada un alivio espontáneo que me indica que esa sí era la decisión correcta.

Salimos para completar los últimos 13 km hasta la cumbre.

Apenas giramos al otro lado de la montaña, se levantó un viento repentino cuya fuerza sacudía la camioneta.

Era un camino cada vez más estrecho, cerca del precipicio, y con piedras que, inexplicablemente, parecían estar apoyadas en la pared de la montaña sin caerse.


Finalmente, llegamos a uno de los puntos icónicos de la RN 40: el Abra del Acay, que según el cartel del lugar indicaba 4895 msnm, el odómetro de la bici marcaba 4925 msnm y, según Wikipedia, se sitúa a 4972 msnm. No tengo idea de quién tenga la razón, pero lo que sí sé es que estamos a una altura increíble.








Pensábamos quedarnos un par de horas admirando el paisaje y tomando unos mates, pero el viento no cesaba y la camioneta se movía cada vez más, por lo que decidimos iniciar el regreso hacia La Poma en la camioneta.

Bajar esa cumbre en bicicleta habría sido una inyección de adrenalina increíble; pero, aunque cueste creerlo, bajar estos caminos es más difícil que subir, inclusive.


Al km 59 (o a los 16 km desde la cumbre del Abra del Acay), bajando hacia La Poma, se encuentra la casita de la Sra Flavia, donde ella, junto a sus hijitos, cuida de sus animales y tiene un pequeño puesto de artesanías con cositas muy lindas.

Les recomiendo detenerse un minuto y escuchar su historia.




Continuamos el descenso: cruzamos varias veces el río Calchaquí y, al km 66, pasamos por el Paraje La Quesera, para luego seguir cruzando el mismo río, que bajaba con mucha fuerza y gran caudal.




El río Calchaquí y sus increíbles paisajes, que se vuelven cada vez más verdes, dan inicio a los Valles Calchaquíes, considerados entre los sitios más notables y bellos de Argentina. Se trata de un sistema de valles y montañas que se extiende por 520 km, desde La Poma (Salta) en el norte hasta Punta de Balasto (Catamarca) en el sur, y por el oeste, desde las sierras de Quilmes o del Cajón (en Catamarca, Tucumán y Salta) hasta la cadena montañosa de San Francisco y las sierras del Aconquija (en Catamarca y Tucumán) en el este.



Pasamos por el Cementerio María Madre del Niño Jesús (El Trigal), el puente alternativo para vehículos livianos e ingresamos a La Poma Vieja por un caminito con muros de adobe muy estrecho.





Finalmente, llegamos a La Poma “Nueva”, donde nos quedamos a descansar en el camping municipal y en el cual conocimos a una pareja de alemanes que pasaban por el pueblo a bordo de su motorhome.



Este día merece un videíto para mostrar los increíbles lugares que visitamos.

Video de YouTube (en preparación)

 

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Gracias, gracias, gracias!!!

 

Enlaces útiles con más información:

Wikipedia: SAN ANTONIO DE LOS COBRES. ABRA DEL ACAY. VALLES CALCHAQUIES. LA POMA.

Relive (recorrido en mapa 3D): DE SA DE LOS COBRES A LA POMA

Turismo: SALTA.

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